Blog de Miquel J. Pavón Besalú

Desvaríos escritos en cualquier hora intempestiva de la noche

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Pic de Verdaguer (3159 m)

dot Situación: El Pic Verdaguer es un tresmil del Pirineo que está en el macizo de la Pica d’Estats. Es una cumbre fronteriza que está entre España y Francia.
dot Aproximación: Si queremos acceder por el norte, el lado francés, es por la carretera que va de Tarascó d’Arieja, pasando por Auzat, Vic-de-Sòs y que acaba en l’Artiga. Los itinerarios del lado sur, el catalán, se hacen remontando la Vall Ferrera desde Arreu o el valle de Broate desde Tabascan.
dot Ruta normal:
Arista este. F (I). Lo normal es ir a esta cumbre desde la Pica d’Estats porque está muy cerca. Hay un cuarto de hora por un terreno fácil.
dot Otras rutas:
Arista oeste. AD (III). Desde el coll de Sotllo (2894 m) se ve a la derecha una canal rocosa que sube oblícuamente y de forma muy directa. Luego llega a la aérea cresta en su tramo final.
dot GPS (WGS84): 31T 368629 4725197

Diferentes tipos y formas de un valle

  Valle artesa: Es de origen glaciar, de fondo plano y vertientes escarpadas.
  Valle ciego: Con relieves cársticos, sus aguas penetran en el suelo y el valle se cierra.
  Valle en “U”: Son los valles formados por la erosión de los glaciares. El aspecto se asemeja a la letra U.
 
  Valle en “V”: Son los valles formados por la erosión de las aguas de los ríos. El aspecto se asemeja a la letra V.
 
  Valle endorreico: Es aquel que no tiene desagüe visible.
  Valle longitudinal: El que está alineado paralelamente a los pliegues del terreno.
  Valle muerto: El que no le sigue ningún curso de agua por la superficie.
  Valle suspendido: Es un valle afluente de un glaciar que, al retroceder, deja la desembocadura del afluente colgado.
  Valle transversal: El que está atravesado perpendicularmente a los pliegues del terreno.

Turisteando por los Alpes y coleccionando cumbres

Me gusta la montaña y tengo un hijo adolescente que me pide marcha. Está claro que no es cuestión de meterlo en una cara norte de los Alpes. Pero tampoco es cuestión de intentar muchos de los cuatromiles porque aún y ser catalogados de PD, o poco difícil, sé por experiencia que en estas rutas uno ya debe agarrar todos los trastos de faena y no es plan. Una pregunta que me hago yo, y supongo que muchos más, es si se puede llegar a poder hacer algo facilillo y de paso uno conocer un poco más los preciocismos que nos tiene reservada la Madre Tierra para los que son de corazón predispuesto para ello. Así que nada me agarré mis viejas guías de los Alpes y las repasé de arriba a abajo. Después de unos días de trabajo he llegado a la conclusión que lo más fácil y asequible de los top 4000 podrían ser los siguientes:
dot En el italiano valle de Aosta: el Gran Paradiso (4061 m). Se trata de una excursión larga, un pedazo pateo, porque hay un total de más de 8 horas de subida y otras tantas de bajada que se suelen hacer repartidas en dos días (con niños mejor dedicarle tres días) pero es accesible.
dot En los Alpes Berneses hay la gran atracción turística del tren que sube al Junfraujoch. Es impresionante. Desde allí hay dos cumbres realmente cercanas: el Jungfrau (4158 m) y el Mönch (4099 m) a las que se sube en unas 3-4 horas pero el problema está en la aclimatación y que no son cumbres del todo fáciles. Para colmo, tienen una estadística realmente alta de muertes. Los expertos recomiendan que una vez se ha subido arriba es mejor hacer una noche antes de subir. Mi experiencia me dice que si se está mal aclimatado se pasa una noche horrible y al día siguiente no queda más remedio que bajar.
dot En los Alpes Peninos hay otra gran atracción turística que es el funicular que deja en Metro-Alpin a casi 3500 metros donde hay un restaurante giratorio famoso por haber salido en muchas películas. Una pasada. Aquí la mejor opción es ir al Allalinhorn (4027 m) que está a unas dos horas y es fácil. Yo diría que es casi una de las mejores opciones de cumbre cuatromil fácil de todos los Alpes aclimatación aparte ….
dot En el macizo del Monte Rosa se consideran los cuatromiles más fáciles el Breithorn (4159 m) y el Bishorn (4159 m). Para ir al Breithhorn se puede subir con los telesféricos desde Zermatt hasta la estación de Klein Matterhorn que está a 3820 metros de altura. Para llegar a la cumbre hay que superar sólo 360 metros de desnivel que si se hacen a un ritmo normal se pueden hacer en algo menos de dos horas de subida. El camino suele estar muy marcado y concurrido. Suele ser necesario el uso de crampones en el último tramo, vigilar las grietas y andar con cuidado los días nublados porque el riesgo de perderse es alto. Para ir al Bishorn no hay dificultades técnicas de ninguna clase pero el pateo que hay para llegar al refugio Tracuit se las trae por lo largo que es. Ahora bien, una vez salimos del refugio en un par de horitas se llega bien a la cumbre.
dot En el macizo del Mont Blanc hay varias atracciones turísticas de primer orden. Seguramente la más increíble es la colección de funiculares con los que se puede cruzar de Francia a Italia pasando por las cumbres de l’Aiguille du Midi y la punta Helbronner volando por los aires a casi 4000 metros viendo cara a cara al Mont Blanc. Cuatromiles fáciles, lo que se dice fáciles, no los hay. Pero con un poco de experiencia alpina me atrevería a recomendar el Mont Blanc de Tacul (4248 m). Es empinado a más no poder sobretodo cuando se han de superar los séracs pero la gracia es que está a unas tres horas de la estación del telesférico de l’Aiguille du Midi. Eso sí, cuando yo salí del túnel con los trastos colgando dispuesto a ir al glaciar los turistas me pidieron permiso para hacerme una foto. Me dio una idea real de la estupidez generalizada y de lo que deben sentir esos famosos que estan a diario acosados por los paparazzis. Desde la punta Helbronner el cuatromil cercano es l’Aiguille de Rochefort pero yo me inclinaría más por recomendar ir a la Tour Ronde que es más fácil pero lo malo que tiene es que no llega a 4000.

Mirador de Collabardina


Tengo la gran fortuna, por ironías del destino, de vivir una buena parte del año en la localidad de Campo de la provincia de Huesca en una zona que se puede considerar muy próxima al centro del Pirineo. Muchas tardes, antes de que anochezca, me doy una caminata desde mi apartamento situado en el centro del pueblo hasta el precioso mirador de Collabardina desde el que se divisa el macizo del Turbón y la entrada al valle de Benasque con el macizo del Cotiella al fondo. Andando se llega en algo menos de una hora de subida y unos tres cuartos de hora de bajada. Son unos doscientos metros de desnivel. El camino va por una pista forestal y es muy solitario a excepción de la época de recogida de setas que se puede ver a alguien. Está marcado como un GR de pequeño recorrido con señales blancas y amarillas. Es el PR HU-121 que continuaría del mirador hacia Foradada del Toscar.
campo de trigoSaliendo del centro del pueblo de Campo hay que salir hacia la carretera general y dirigirse en dirección a Benasque, hacia la parte alta del valle. Justo a la salida de la localidad se cruza un puente y a mano izquierda hay una entrada que conduce al río Ésera. Es muy utilizada por los aficionados al rafting porque conduce a una gran explanada que está al lado del río y es muy adecuada para embarcar. Llegando al río hay que continuar un pequeño trecho río arriba con el objeto de cruzar el puente que se divisa a lo lejos. Una vez cruzado el puente del río Ésera a poca distancia hay un desvío a mano derecha que nos conducirá ya directamente hasta el mirador pasando antes por la ermita de San Bllascut o San Belastuto.


El descenso se puede realizar por el mismo camino de subida o desde el mirador continuar por el camino que sigue a continuación y que hace un poco de bajada. Esta opción es algo más larga que la subida, un cuarto de hora, pero tiene un precioso recorrido por toda una zona de robles centenarios preciosa.cascada de San Bllascut
Para los amantes de la escalada en hielo he descubierto una pequeña casacada muy cercana a la ermita de San Bllascut y accesible en coche hasta casi su mismo pie. Queda subiendo a menos de cinco minutos. El hielo se forma en los meses más fríos del año y tiene un desnivel de unos 30 metros en total. Es muy interesante para los que deseen hacer prácticas en hielo. El valle de Bensaque en los días de mucho frío y nieve queda todo inaccesible mientras que a esta cascada casi siempre se puede llegar haga el mal tiempo que haga. En la zona superior de la cascada hay unos árboles muy gruesos que permiten hacer seguros a prueba de bomba.
cascada de San Bllascut

Experiencia al borde de la muerte

Tras el ascenso por la vertiente del Rupal en el Nanga Parbat – con un desnivel de cuatro mil quinientos metros, la pared de roca y hielo más alta de la Tierra – un vivac en la zona de la muerte sin ningún abrigo y la obligación insoslayable de tener que descender con mi hermano afectado de mal de altura por la para nosotros desconocida vertiente de Diamir, supe que aquello era nuestro fin. Sin embargo, al principio me resistí a admitir que teníamos que morir, y fuimos descendiendo metro a metro, buscando continuamente una “última salida”. Mucho más abajo, entre los seracs del extremo superior del espolón de Mummery y en plena fase de ira y rebelión -“Por qué tiene que pillarnos aquí y ahora”-, encontré un medio de escurrirnos entre los bloques de hielo tan altos como campanarios. Después, cuando mi hermano disminuyó de nuevo su ritmo y el terreno se hizo más imprevisible y peligroso, busqué desesperado, subiendo y bajando una y otra vez, una posibilidad de seguir, sólo para retrasar el fracaso final unas cuantas horas más. “Si todavía conseguimos pasar por ahí estoy dispuesto a morir”.
Caí en una profunda depresión después de que mi hermano quedara sepultado por un alud al pie de la pared. Me separé  psicológicamente de él y, poco a poco, también de mis camaradas de expedición. Por último me separé de mi madre. Finalmente, bajando como en trance por la cabecera del valle de Diamir – descalzo y sin haber comido nada desde hacía cinco días, y habiendo caído sin conocimiento al menos una vez – sentí como si se me quitara un peso de encima, sin miedo. Todo me daba igual. Tenía que morir y me dispuse a entregarme a mi destino.
Horas después, echado bajo un árbol en los pastos de montaña de Nagaton y rodeado de campesinos y pastores, me sumí de nuevo en la depresión. Pero los estados de ánimo que había experimentado antes ya no volvieron. Esta experiencia en el Nanga Parbat me hizo ver claro que el miedo a la muerte disminuye cuando más te acercas a ella. Para ello se requiere en todo caso una absoluta conformidad con el fin inevitable.
Ahí ya no existía el miedo ante la interrogación del paso a lo desconocido, ninguna duda, sólo la realidad de la muerte que había pasado a pertenecerme.
Desde que experimenté aquella vivencia la muerte tiene un nuevo significado para mí. Anteriormente no la había aceptado, pero a partir de ese momento la tuve muy presente sin sentirme agobiado por ello.
Todas las promesas de consuelo imaginables, extraídas de mis clases de religión cristiana, no pudieron liberarme del miedo a la muerte, sólo lo hizo aquella resignación al propio final. En este proceso no me pregunté ni por un momento si la muerte sería el final, o bien el comienzo de una nueva dimensión vital. Sentí la muerte como algo perteneciente a mi vida, y comprendí que ella y yo formábamos la unidad y la nada.
Reinhold MESSNER en “La zona de la muerte: terreno fronterizo”. 

Extrañas experiencias que se viven en la montaña

En el instante de la caída en que se es consciente de la muerte, aparece la liberación de todo miedo, toda la vida pasa ante un ojo interior, se pierde el sentido del tiempo y frecuentemente se recuerda afectivamente a la familia y a los amigos y se tiene la sensación de estar fuera del propio cuerpo.
En las experiencias límite a gran altitud también es típica la experiencia de estar observándose uno mismo. Además, en la zona de la muerte se producen ruidos extraños, alucinaciones y, frecuentemente, un sentimiento de plenitud, una capacidad de comunicarse sin tener que hablar de viva voz.
Sin embargo, todas estas “extrañas experiencias” no sólo son posibles durante la caída y en la zona de la muerte, sino que también pueden encontrarse frecuentemente en otras situaciones límite, como en tormentas, después de haber superado un pasaje difícil o vivaqueando.
Peter Habeler y yo dejamos de hablarnos mientras escalábamos en el verano de 1975 las pendientes superiores del Hidden Peak (8068 m) en el Karakorum. El esfuerzo necesario para hablar hubiese sido demasiado grande. Pero a pesar de ello, yo entendí todo lo que Peter quiso decirme. Y pude percibir su pensamiento de respuesta siempre que quise preguntarle como deberíamos seguir, frecuentemente incluso sin tener que mirarnos. Conversábamos entre nosotros sin hablar.
Arriba en la cumbre sentí una profunda paz interior, una especie de “nirvana”. Mi actitud ante la vida había cambiado considerablemente cuando estuve de vuelta en el valle. Esto mismo pude experimentarlo más intensamente en 1970 cuando me dejé caer completamente agotado al pie del Nanga Parbat en el valle de Diamir. Yo había aceptado entonces la muerte por primera vez, y esto tuvo unas consecuencias decisivas para mi existencia de ahí en adelante.
Hoy sé que el ser humano no es algo indestructible, sino mas bien un proceso, una circunstancia cambiante. Le tengo a la vida tan poco miedo como a la muerte, y quiero estar tan poco constreñido como sea posible, no saber aquello que no he vivido.
Reinhold MESSNER en “La zona de la muerte: terreno fronterizo“.

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2017 - Miquel Pavón